viernes, 9 de diciembre de 2011

UNIVERSO EQUIDISTANTE

La transformación de un espacio existente mediante la inserción de otro, es la instalación "Escrito en los cuerpos celestes", en el Palacio de Cristal en el Retiro hasta el 29.04.2011.
Soledad Sevilla convierte el invernadero en "un observatorio astronómico mental para un universo interior". 
Es una réplica, "equidistante" unos 3,5 m, del envoltorio original: el edificio proyectado por Velázquez Bosco, en 1887, inspirado a su vez en el Cristal Palace de Joseph Paxton de 1851.
Perfiles de aluminio, paneles de policarbonato translúcido y una delgada piel azul impresa con signos del lenguaje, conforman una estructura porosa a la luz pero a la vez reflectante. El nuevo envoltorio sólo se abre en la zona de acceso al palacio, quedando levantado del suelo en todo el perímetro, aproximadamente un metro.

Al interior, la primera impresión nos sitúa bajo la bóveda de signos. A medida que nos acostumbramos y según nuestra  posición van surgiendo del fondo azul los reflejos deformados del vidrio del invernadero, la estructura, los árboles o el cielo.
En el deambulatorio exterior, el nuevo objeto produce la misma sensación de irrealidad y "pluridimensionalidad", nos reflejamos en la bóveda, con el invernadero y el parque. Esta situación se potencia con la perspectiva al ver, entre la bóveda azul y el suelo blanco, los pies del público, primero en el interior, después fuera.





Hace años, comentábamos otro experimento: el "Palacio de los Proyectos" del ruso Ilya Kavakov. La instalación, también dentro del invernadero, consistía en una espiral de tela y madera, inspirada en el monumento a Tatlin. Transitando su colección de proyectos para transformar y mejorar la realidad: para mejorar uno mismo, este mundo y para estimular la creatividad y mejorar los proyectos en marcha. A través de la tela percibíamos la realidad evanescente del parque de la que nos alejábamos a medida que ascendíamos.
Texto/fotografías:José de Coca©2011
 





Ver: KAVAKOV, Ilya y Emilia. "El palacio de los proyectos 1995-98" Catálogo exposición MNCARS, Madrid,  1999.

REPRESENTACIÓN Y PROYECCIÓN CONSTRUCTIVISTAS

En la exposición:
"La Caballería Roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945" en la Casa Encendida hasta el 15.01.2011 se puede contemplar una interesante maqueta de una propuesta de espacio de representación en el contexto de las vanguardias rusas para teatro y cine. También para actos culturales y de propaganda.
La propuesta de sala, nos sirve de referencia. Es un espacio de proporción alargada con un extremo semicircular y el otro formando un arco tendido. La escena, situada a un tercio del arco, coincide con el escalonamiento del techo y divide la sala en dos partes diferenciadas. La mayor, dispone de un patio de butacas con acceso central y un palco de contorno sinuoso hacia la sala. La pequeña, es un anfiteatro al que se accede desde el escenario mediante un sistema de escalinatas.
Un tercer nivel, corresponde a un deambulatorio-palco que recorre todo el perímetro formado por una banda roja por dos extremos semicirculares simétricos y que sirve para disponer los mensajes revolucionarios. Un cuarto nivel, resuelto igual que el deambulatorio pero reducido al ámbito del escenario corresponde a una pasarela técnica.
El escenario contiene un montaje formado por otro sistema de escaleras y poleas en los lados. A la izquierda percibimos la junta que muestra la apertura para acceder, para introducir nuevas escenografías o realizar fotografías del interior.

La maqueta es un potente medio de representación que permite, de la manera más eficaz, visualizar e imaginar al arquitecto y al escenógrafo las grandes posibilidades del espacio proyectado.
José de Coca©2011

jueves, 8 de diciembre de 2011

APROXIMACIÓN A LA CIUDAD



COLLIN Rowe, en su libro “Ciudad collage” nos ofrece un modelo de análisis para la ciudad que, sin tener que profundizar hasta los niveles a los que llega el crítico inglés, nos puede resultar útil el tratar de estudiarlo parcialmente. 
En relación con la dinámica del curso, cuando leemos la siguiente cita de Le Corbusier: “Un edificio es como una pompa de jabón. Esta burbuja es perfecta y armoniosa si el aliento ha sido equitativamente distribuido en su interior. El exterior es resultado del interior”,  entendemos el nuevo camino emprendido por la arquitectura a partir del movimiento moderno, y en el podemos pensar que nos encontramos todavía. La posibilidad de poder levantar los edificios libremente, sin nada alrededor, una alternativa que no se había contemplado hasta la fecha en toda su extensión,  significa tener en cuenta la consideración señalada por Van Doesburg, de que la nueva arquitectura se desarrollará plásticamente en todas sus caras.
Esta idea del edificio objeto, propia de la arquitectura moderna,  va acompañada según Rowe de su contraria, es decir, de su desaparición. En tanto en cuanto atiende al discurso de su inserción en la ciudad, la arquitectura se ha tratado de integrar “disimuladamente”. Pero además, junto a esta pareja de opuestos -objeto material racional/ su desintegración-  aparece el concepto de espacio, de características más sublimes, según Rowe. En su texto nos expone cuánto más asociamos las ideas de libertad, naturaleza y espíritu a un “contínuum” espacial, que a la “grosera” materia.
Estos conceptos o ideas matrices  de elementos arquitectónicos centralizadores, asociadas a la ciudad moderna, fueron cuestionados a partir del CIAM De 1947. Es cierto que a mediados de los 50 existía todavía interés por la creación de focos urbanos, pero faltaban equipamientos que los permitieran. Un  ejemplo de este fracaso es la propuesta de Centro urbano para Saint Die por parte de Le Corbusier, dónde se observa un centro de ciudad jerarquizado, organizado  con edificios exentos que ocupan un espacio a la vez que tratan de organizar el espacio de su alrededor. Esta operación combina para Rowe las características de una Acrópolis  con la  función simultánea de Ágora, lo cual resulta una profunda contradicción.
En su análisis de la ciudad moderna, Rowe propone su comparación con la ciudad tradicional, en la que encuentra “el inverso de la ciudad de la arquitectura moderna, que casi podrían presentarse como la lectura alternativa de algún diagrama Gestalt que ilustrase las fluctuaciones del fenómeno figura-fondo. Así una es casi blanca y la otra casi negra; una es una acumulación de sólidos en un vacio en su mayor parte sin manipular, la otra es una acumulación de vacios en un sólido mayormente sin manipular, y en ambos casos el fondo fundamentalmente promueve una categoría diferente de figura: en un caso objeto, y en el otro espacio.”
Desde  esta mirada destaca las virtudes de la ciudad tradicional: una textura solida y continua que carga de energía a su contrario, el espacio específico, formado por la red de plazas y calles contiguas y conectoras que funcionan como sistema de expansión y estructuración del conjunto. Por encima de estos valores señala “la grandísima versatilidad  de la textura o fondo que actúa como soporte”. Al ser un sólido continuo, Rowe explica cómo la edificación que lo compone no tiene vocación de expresar su autonomía o explicar su función, y cómo sus fachadas públicas operan con la libertad de responder a sus necesidades inmediatas. Para Rowe, el atractivo de la ciudad tradicional se encuentra en ese contraste entre  “estabilidad pública e imprevisibilidad privada, figura pública y fondo privado”.
Frente a los valores de la ciudad histórica,  la construcción del objeto edificado como pompa de jabón, en su expresión completa, genera una colisión con el interés público, que se convierte en un “resto amorfo”, al que hay que responder desde los mismos intereses de la arquitectura moderna: luz, aire, higiene, aspecto, perspectiva, recreo, movimiento y apertura.
Pero Rowe también observa elementos negativos en la ciudad tradicional, comunes con  criterios empleados en la ciudad moderna: la repetición de la estructura de las calles es en algún modo similar a  la proliferación de objetos de la arquitectura moderna, haciéndose en estos casos la ciudad monótona y aburrida. La diferencia principal se encuentra en que en la ciudad histórica se dan las condiciones de una comprensión de espacios estructurados, frente al vacio deshilvanado de la ciudad moderna. Perceptualmente ésta resulta desastrosa y no aguanta un análisis desde los criterios de la Gestalt. Rowe lo explica de la siguiente manera tan esclarecedora: “Si se supone que la apreciación o percepción del objeto o figura requiere la presencia de un cierto tipo de campo o fondo, si el reconocimiento de cierta clase de campo acotado de cualquier modo es un prerrequisito de toda experiencia perceptiva, y si la conciencia de campo precede a la conciencia de figura, entonces cuando la figura no está soportada por ningún marco identificable de referencia, forzosamente ha de debilitarse y destruirse a sí misma”.



Le Corbusier: proyecto para Saint-Dié, plano de figura y fondo


Parma, plano de figura y fondo

lunes, 28 de noviembre de 2011

VISITA A LA NAVE BOETTICHER

Confirmamos la visita de obra anunciada en clase. Será el próximo viernes 2 de diciembre. Lo mejor es quedar directamente en el acceso a la obra a la 1pm. Necesito confirmación de quienes vais a venir antes del miércoles, mediante correo a la cuenta de envío de ejercicios..

domingo, 20 de noviembre de 2011

CONFERENCIA

María Teresa Muñoz, arquitecto ETSAM (1972). Master of Architecture Universidad de Toronto (1974) Doctor arquitecto ETSAM (1982) Premio extraordinario de Tesis Doctoral.
Es profesora Titular de Proyectos en la ETSAM. Colaboradora con J.D. Fullaondo en proyectos, obras de arquitectura y coatura de multitud de libros, especialmente la Historia de la Arquitectura Contemporánea Española. Responsable durante muchos años del programa de Doctorado de la ETSAM, sus clases han sido para muchos de nosotros un auténtico regalo y estimulo para la investigación. Recomendamos vivamente la asistencia a su conferencia y la atenta lectura de sus escritos.

TEATRO TOTAL

El Teatro Total[1]. Walter Gropius, 1927.
Hoppla, wir leben! Ervin Piscator, de Ernst Toller. Theater am Nollendorfplatz,1927

El director y escenógrafo Erwin Piscator (1893-1966) encarga a Gropius un teatro de 2000 asientos para su compañía. Debe permitir una total flexibilidad de escenarios y proyecciones cinematográficas intentando involucrar al máximo al espectador en la acción escénica.

Reelaborando tipos anteriores: arena o circo, semi arena delante del proscenio, y caja escénica elevada (defecto de aislar  al público de la acción) Gropius produce:  “...un  teatro-instrumento muy perfeccionado, desde el punto de vista de la técnica, al mismo tiempo que algo variable y por tanto capaz de satisfacer las pretensiones de los diversos directores artísticos en cuanto a los cambios escénicos…”
La cubierta-óvalo apoya en 12 columnas, en un extremo, el triple escenario elevado posibilita la utilización unitaria o simultanea. Del peine cuelgan decorados evitando las desventajas de la escena giratoria y el anillo a ambos lados facilita la entrada de escenografías rodantes y ocupar el anfiteatro escalonado con sillas.
El círculo pequeño puede ascender y descender -funciona como un proscenio del triple escenario- con lo que el actor puede avanzar descendiendo hacia el público o retroceder ascendiendo.

La sala se transforma completamente girando el círculo central 180º,  entonces, el círculo pequeño se convierte en una arena central completamente rodeada de público. Este cambio puede realizarse durante la función, llegando el actor desde el perímetro del círculo, por las rampas o desde el techo mediante una plataforma y escaleras, permitiendo cualquier acción perpendicular sobre la arena.

  Gropius incorpora los últimos sistemas de proyección y sonido existentes a finales de los años 20. Los decorados y objetos pueden ser complementados o sustituidos, por imágenes y proyecciones luminosas en movimiento “ahorrando en gran parte el material escénico real”. Un horizonte semicircular permite proyecciones y retroproyecciones móviles en el escenario triple. La totalidad de la sala se transforma mediante 12 pantallas transparentes y proyectores situados entre las columnas, al mismo tiempo, se puede hacer proyecciones desde la torre central que cuelga del techo, logrando un espacio de gran virtualidad (público rodeado de agua o inmerso en una multitud que avanza) que Gropius denomina “espacio proyector”
Se trata de : “…hacer el mecanismo escénico tan impersonal, manual y variable como para que en ningún momento puedan descubrirse las huellas de determinado director artístico, dando así margen a que se desarrollen naturalmente la diversas interpretaciones…”
José de Coca©2011


[1] Ver: GROPIUS, Walter. El teatro total. Revista Sur. Buenos Aires, 1931. pp. 142-148